La Bitácora de la Lucer

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Extimidad: lo íntimo es Otro

04/10/2012

Las nuevas tecnologías han facilitado, dentro del inmenso flujo de intercambio de datos, una interdependencia entre las esferas de lo privado y lo público, entre interior y exterior, llevándonos a una cada vez más natural divulgación de nuestras experiencias, pensamientos y sentimientos, ampliando el círculo de la intimidad hasta el punto de compartir nuestra vida interior con la audiencia invisible y abstracta de los usuarios de Internet.

Lo que es personal se convierte en colectivo, lo que es ajeno se hace propio y la intimidad ya no es algo que se preserva, que se mantiene en los círculos más internos, si no que se proyecta en un movimiento excéntrico en todas direcciones.

La intimidad pasa a ser así extimidad, empleando el término creado por Jacques Lacan para definir la existencia, dentro del ámbito más íntimo del yo, de un “cuerpo extraño”, aquello que es externo al individuo y con lo que se identifica.

Necesitamos compartir nuestra intimidad porque lo que somos se define tanto desde nuestra subjetividad como desde lo que nos rodea.

Paul Waelder.

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Los jóvenes y sus “golosinas digitales”

17/07/2011

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Google

13/07/2011

por Jacques-Alain Miller

Google es la araña en la Tela. Asegura una metafunción: la de saber donde está el saber. Dios no responde; Google, siempre, inmediatamente. Le dirigimos una señal sin sintaxis, con una parcimonia extrema; un clic, y …bingo! viene la catarata: el blanco ostentoso de la página se ennegrese súbitamente, el vacío se invierte en profusión, lo conciso en logorrea. Siempre que tiramos ganamos.

Organizando la Enorme Cantidad, Google obedece a un tropismo totalitario, glotón y digestivo. De allí el proyecto de escanear a todos los libros; de allí los raids sobre todos los archivos: cine, televisión, prensa; más allá, el blanco lógico de la googleización, es el universo entero: Confíale tu desorden documentario y él pondrá cada cosa en su lugar – y a tí mismo además, que no será ya, y para la eternidad, más que la suma de tus clics.

Google, “Big Brother?”Cómo no pensarlo? De allí la necesidad para él de plantear como axioma su bondad profunda. Es malo? Lo que es seguro, es que es necio. Si las respuestas abundan en la pantalla, es porque comprende de través. La señal inicial está hecha de palabras, y una palabra no tiene un solo sentido.

Por lo tanto el sentido escapa a Google, que cifre, pero no descifra. Es la palabra en su materialidad estúpida lo que memoriza. Por lo tanto,siempre te toca a tí encontrar en el cúmulo de los resultados la aguja de aquello que produce sentido para tí.

Google sería inteligente si pudiéramos computar las significaciones. Pero no podemos. Tal Sanson segado, como un ciego, Google girará su rueda hasta el fin de los tiempos.

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