La Bitácora de la Lucer

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maldigo la muerte enamorada

31/07/2012 2 Comentarios

Ya perdí la cuenta de las veces que he echado mano a este poema tan desgarrador de Miguel Hernández que habla de la muerte de Ramón Sijé. La primera vez había sido cuando la muerte de Carlos María. Y como el poeta no perdoné a la muerte enamorada, no perdoné a la vida desatenta.

Luego falleció Fabio, después se fue Robertito, William y seguí pensando en ese texto que cada vez que leo, lloro de tristeza, porque los extraño y quisiera -como el poeta- escarbar la tierra con los dientes y regresarlos, no sólo porque fueran mis amigos, sino además porque tanto contribuían en la construcción de un país más inclusivo, más abierto al mundo y a la modernidad.

Vinicius dice que “podría soportar, sin embargo no sin dolor, que hubiesen muerto todos sus amores, mas enloquecería si muriesen todos sus amigos” y esto es así. Los amigos son como estrellas que dan luz a nuestras vidas.

Uno se reconoce en los amigos. Los amigos formatean, a su modo, parte de nuestro ser  y nosotros hacemos lo mismo con ellos. Y hoy se fue Beto. Ni lo veía, pero al decir de Vinicius, me bastaba saber que existía. Hasta ahora me acuerdo cuando empezamos a hacer teatro…él se convirtió en un gran actor a fuerza de trabajo y talento y fue uno de los que hizo que el teatro fuera considerado un trabajo como cualquier otro que exige disciplina, estudio y responsabilidad.

Y en estos días cuando había partido Emilito Pérez Chávez escribía que Paraguay exilia, enloquece, enferma o mata a su gente mas talentosa, más propositiva, más comprometida. Luego se sumó a esta lista de pérdidas la muerte del gran maestro del arpa. César Cataldo.

Quiero decir que no hay derecho para tanta tristeza junta, en medio de este duelo de la poesía, la música y el teatro, no hay derecho para esta pérdida de seres humanos que construyeron este país con arte. Y hoy, en Paraguay, muchos andamos sobre rastrojos de difuntos.

Elegía a Ramón Sijé – Miguel Hernández

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
a quien tanto quería)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

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Apostillas a “Las personas no son objetos”

19/07/2011

 

Como siempre  preciso y esclarecedor artículo de Clyde Soto sobre un hecho que últimamente ha confrontado a la sociedad paraguaya. No sabemos hasta cuándo porque nos distingue una flaca memoria… de la mayoría, por lo menos.

 

Vincula la violencia política, con la futbolera y la violencia de género.

 

Sólo quisiera anotar -desde mi lucer punto de vista- mi asociación con la violencia ejercida por la mafia como código de conducta. Me fallás, te mato.

 

Es el jefe que puede disponer de los miembros de su banda. El que dicta las leyes a su antojo y cobra venzanga si le fallás.

 

También hemos visto últimamente cómo algunos sujetos-“ex” convictos devienen líderes políticos. Sujetos-barrabravas se postulan a cargos directivos de populosos partidos políticos. Dirigentes deportivos candidatados a presidentes…

 

Jefes mafiosos/jefes deportivos/jefes políticos-partidarios.

 

Oh! Cuánta coincidencia!

Las personas no son objetos by Clyde Soto

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