La Bitácora de la Lucer

La Bitácora de la Lucer

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Manifiesto de la Lucer

Indefinible. Ingobernable, a veces de traje sastre y otras de minifalda de loca, medias de red, labial rojo,  zapatines stilettos de taco aguja 10. Entre guarra, entre señora.

Navega en la diversidad de esa ciudad pequeña y a la vez inmensa, en ese mar de amores y odios encontrados, heredados y fabricados -a veces- con razón y otras por prenoción.
En esa intolerancia de toda diferencia, en esa lucha campal de dedos índices ligeros y prestos para acusar. Maestra en discurrir entre las diferencias de toda clase, por momentos con “cara de yo no fui”, otro de “cara de mala”, y por momentos con cara de “soy una gran perra y qué?”.

Militantemente perra para defender su alegría a través del humor, del absurdo. Nacida -al decir de Adriano en ese lugar donde nos miramos  con mirada inteligente-  entre medio de gente inquieta…en todo sentido, que fueron su parteaguas y siguen marcando su vida de una u otra manera. Son sus adornos, sus estrellas, su orgullo, su refugio, su fortaleza.

Confrontada por su tiempo y su clase, sobrevive a fuerza de disciplina, militante del se puede, por soñadora y un poco, porque no le queda de otra.

No hizo lo debió hacer y hace lo que no quiere hacer pero debe, pero -sobre todo- hace lo que quiere hacer. Un poco al revés, por obligación un poco al revés por gusto. Su lema siempre es “para que hacerlo fácil, si lo puedo hacer difícil”.

De una inclinación recurrente  hacia la gracia, sobrevive  gracias a ella, al absurdo de los poderes administradores y ciudadanos indolentes ante la tristeza y abandono de corazones humanos en la calle, en la soledad del silencio y en la tiesura de sus actos. Ante el atavismo del “así nomás luego es”.

Resiste a la indolencia ante niños que demandan -en realidad- un signo de amor cuando piden una moneda. Asida del humor absurdo ante la frenética bronca de gente indignada ante la organización de cuidacoches y que a su vez se organiza para hacerles frente a estos “buenos para nada”, pero no se indigna ante el robo indecente y de las argucias del mercado. Es más ni siquiera les cabe una pregunta.

Agarrada a la risa y a las cosas invisibles y no tanto, que circulan por abajo, por arriba o por el medio…una nunca sabe, para sobreponerse a la indignación de la gente ante políticas sociales que intentan imprimir un poco de dignidad a excluidos del amor y del dinero.
Ella es una lucer más, que intenta deslizarse suave entre las diferencias, que no necesariamente son antagónicas. Vivir con humor donde la escucha busca desesperadamente el flanco del otro, a través del cual descalificar, neutralizar y enseguida juzgar, la escucha que sólo ausculta mientras busca qué responder e instituir su punto como único sentido válido. Vivir con humor, donde no se soporta el goce el otro, sólo porque es diferente, no es poco. Creánlo.

Ella también juzga, dice y se contradice, va y viene, viaja entre el dinero y el casi-desamparo, entre el amor y desamor, a veces llora a causa de él, lo ama fielmente y le es leal a muerte y otras, merecidamente, lo olvida antes que se haya marchado y lo deja aún cuando él duerme todavía su lado.

Y así, sobrevive, sin haber cumplido casi ninguno de los mandatos. O si los cumple nunca lo es en conjunto, ni en el orden establecido. No tiene casa, no tiene hijos, o si quizá sí; no tiene auto y si lo tiene, apenas funciona, no es tetona ni tiene buen culo, pero tiene su público, no tiene marido y, sin embargo, muchos orgasmos.   No tiene tarjetas de crédito ni cuenta en el banco, y si lo tiene siempre está en cuasi-rojo. Lo cierto es que está duramente entrenada en el arte de jugar sobre la línea, cuando de dinero se trata.

Llora de emoción ante una canción y llora de tristeza como de felicidad. Inasible. In-etiqueta-ble. Así es. Nunca está en el lugar donde se la piensa. Tiene amores platónicos y es inquieta en cuestión de pasiones de mentira. El éxito de sus relaciones ha consistido en que ellos nunca supieron/saben que tienen una relación con ella.

Ella se reinventa día a día para defender su alegría, para vivir lo más desapegada que pueda de los significantes, que nomás minuto a minuto te dicen que debés hacer, como debés ser, lo que hay que decir para ser “cul”, para ser “güiner”, para ser la más lista, la más cabrona, la más exitosa. En fin, todo lo que te dicen para gua’u conjuntar totalidad y te prometen una felicidad sin cortes.

Ante esto la lucer ha tenido/tiene la postura irrenunciable: Que lxs jodidxs pendejxs, hijxs de su chingada madre, se organicen y juntxs hagan un salto invertido en el inefable Puente Remanso, con gran espectacularidad y glamour, porque lo que se hace, aunque chiquito, hay que hacerlo bien, con enjundia, cariño y pasión.

Reinventarse es su palabra.

Para lxs guiners disfrazadxs de lucers que hacen patria todos los días.

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comentarios

Exelente texto, habla de la realidad, con una retorica, de dar envidia, congratulaciones a la escritora….

Carlos Nuñez

10/10/2011

Compa querida, POR FIN!!!
Un placer leerte!!!

Adriana Closs Corrent

01/08/2012

Grax, Adri!!!! espero tener tiempo para poder escribir…:(

sanchezlaura

04/08/2012

Impagable encontrar una mujer tan libre y tan cruistalina

Jorge

03/07/2013

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